Dácil con Truus

16 04 2009

truus

Esta es Truus.

Truus cuida a Dácil un día y medio por semana. Los martes medio día y los miércoles todo el día.

Truus es todo lo que podía haber deseado para Dácil. No tiene miedo de sus defectos, la trata como a una niña normal. Y mira que no lo tuvo fácil al principio: las primera veces que iba Dácil a su casa, la acompañaban una bomba y una sonda. Dácil se sacaba la sonda cada dos por tres, pero Truus no se inmutaba. Le quitaba la pegatina, le daba un poco de biberón y ya está. 

Lleva a Dácil de paseo, va a buscar a Yone al cole los miércoles y es como si fuera de la familia.

¡Gracias Truus!

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Yone baila (o hace deporte)

16 04 2009

Yone se toma muy en serio su baile.

Hay que mirar, hay que aplaudirle, pide ciertos temas que le evocan sensaciones tales como ‘coches de carreras’, ‘aviones caza’, ‘velocidad’…Bailar es hacer deporte de alta competición. Eso está claro.





Dácil en bici

16 04 2009

Por fin: ¡libertad!

Dácil ya no puede ir en la mochila Babybjorn, atada a mí; se siente oprimida, llora, no puede moverse, no puede mirar ni girar bien la cabeza. Pero aún no la puedo llevar en una sillita en la bici porque no sabe aguantarse sentada. Sería prematuro. Sus músculos y su espalda y cuello sufrirían. Y he allí la solución idónea: un adaptador para poder llevar el maxicosi en el portaequipajes de la bicicleta. Normalmente se lleva detrás, pero ahí va Yone. Así que Dácil va delante, en otro portaequipajes sujeto al telescopio. Y le encanta. Es como un trono para una princesa.





Yone y varaan

16 04 2009

varaan

Hace unas semanas fuimos a cenar a casa de unos amigos que viven aquí cerca, en Noord (la Siberia de Amsterdam). Ella se llama Daantje (de Daniela), él es Fidel y tienen un hijo, Elf (que se traduce como elfo y once) y otro de camino.

Elf tiene 2 años y medio y es la cosa más rubia que he visto nunca. Al lado de él Dácil es una negra.

Y Elf tiene otra cosa: un lagarto verde de plástico, más bien una substancia que parece una silicona blandengue, rellena de algo bastante indefinido. Si le apretas la barriga, podría explotar, y no quiero ni imaginar qué pringue saldría…

Pues el lagarto fue bautizado ‘varaan’. En holandés el dragón de Comodo se llama Varano de Comodo (el lagarto pertenece a la familia de los varanos) y Yone estaba metido de lleno en el mundo de los Barbapapas que se fueron de excursión a Australia, pasando por Indonesia y las islas Galápagos…(vivan los dvd’s educativos)

Y el lagarto y Yone se hicieron inseparables.

Mientras Elf estaba despistado, dándose un baño, y nosotros estábamos en el pasillo poniéndonos los abrigos y zapatos para volver a casa, Yone aprovechó la confusión del momento para pedirle a Elf prestado su lagarto. Elf dijo que sí (no plenamente consciente de la pregunta) y su madre también dijo que sí (plenamente consciente porque el bicho le daba bastante asco).

Así fue cómo la familia que duerme en la cama con Yone se extendió.

Duermen Yone, Ósices, el mejillón (esa es otra historia) y varaan.

Todos abrazados.





Dácil y Dolly, part 2

16 04 2009

Dácil sigue ahondando su estrecha relación con Dolly.

dolly





Yone trabaja

16 04 2009

Yone quiere imitar a Papi en todo; es normal.

Papi carretilla – Yone carretilla

Eso sí, a Yone le gusta ir ligerito…

 





Dácil come galleta

16 04 2009

cucurucho

Hasta el otro día me había sido imposible darle a entender a Dácil que si tiene algo comestible en la mano, como un trocito de pan o una galleta, se lo puede ir comiendo sola metiéndoselo en la boca.

Lo primero que hace es meter cualquier cosa en el ojo.

Después lo suelta, descansa los brazos y abre la boca para que le dé de comer.

Hasta el otro día.

El domingo de resurección hubo actividades para niños en el jardín: pintar huevos, buscar huevitos de chocolate que habían sido anteriormente escondidos por la Liebre de Pascua (?)…(menos mal que Yone no cree en semejantes estupideces: Mami, tú escondes los huevos y luego me tienes que guiar para que yo los encuentre, ¿vale?), y había juegos de todo tipo. Estaba la cosa animada.

Y también había helados.

Dácil probó su primer helado…mmmm, frío pero agradable…qué curiosa combinación…

Cuando me comí mi helado, le coloqué el culito del cucurucho en la mano y después de metérselo en el ojo (era de esperar) ¡empezó a chuparlo!

Un nuevo hito.

Dácil come algo que sujeta con su propia mano.