Yone celebra el día del padre (vestido de superhéroe)

30 06 2009

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Para el día del padre compré una camiseta blanca y unos rotuladores especiales para tejidos. Y Yone hizo un dibujo precioso.

Primero un mar, unas olas enormes, luego un barco pesquero con una red. En el mar muchos peces: peces espada, tiburones (con largos dientes), y percas (!?); tienen ojos, nariz y una boca a veces ‘enfadada’ a veces ‘alegre’. En la red del barco pesquero dibuja un pez con lágrimas. Añade otros barcos: lanchas. Arriba el sol y las nubes (todas diferentes, mami, porque ninguna nube es igual a otra). Tuve que persuadirlo para que dejara de pintar porque habría llenado la camiseta completamente, dejando los dibujos irreconocibles. Abajo la firma en verde.

Y en el dorso figura la manita de Dácil. La calqué mientras dormía con un lápiz en un papel. Luego la recorté y la volví a calcar en la camiseta.

En el cole pintaron y decoraron unos azulejos y mami le compró a papi unos auriculares (plegables) chulísimos Sennheiser para el mp3.

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Dácil hace chapichapi

19 06 2009

Dácil aprendió a hacer palmas. Y lo hace con una gracia intrínseca que sólo ella tiene…





Yone y skype

19 06 2009

Yone habla con Ama por el ordenador con Skype. Cuando era más pequeño se ponía a hacer tonterías delante de la webcam para verse a sí mismo; a enseñar la lengua, gritar, portarse como un salvaje, vaya.

Menos mal que hemos podido enseñarle algo de cyber-etiqueta. Ahora se pasa horas hablando con Ama y Apo. (es lo que más le gusta: hablar. Creo que incluso le gusta más que comer…) Mientras cuenta cualquier cosa le dice a Ama que no se mueva y va a buscar un juguete a su habitación para mostrarlo delante de la webcam.

En la película están jugando a una versión de VeoVeo.

‘Está en un tetrabrik amarillo y cuando chupas la pajita hace chchchchrrrrrsssss. ¿Qué es?

Ama: Cacao.

Yone: Síííí





Dácil lee

16 06 2009

ik voel een voet

Una de las grandes ventajas de mi trabajo es que me entero de las últimas publicaciones que aparecen en el mercado holandés (y de las publicaciones de literatura holandesa en el resto del mundo) Así me enteré de la publicación de un libro infantil ilustrado muy especial. El álbum ilustrado original es un libro bastante corriente pero ha sido adaptado para niños con deficiencias visuales. Está hecho a mano en la India y es un libro táctil. Las páginas son negras para conseguir más contraste con el dibujo que está hecho de diferentes materiales tanto cosidos como pegados (telas multicolores, trozos de plástico…) y el texto viene tanto escrito en blanco como en braille.

En mi trabajo había dos ejemplares que se llevaron a manifestaciones en el extranjero (la feria del libro infantil en Boloña, Italia, por ejemplo) y me regalaron uno para ver si a Dácil le podía interesar.

Las primeras veces que le enseñé el libro se echó a llorar (como ha hecho con la primera papilla, el primer plátano, el primer biberón, etc…ya conozco su rollito y hago caso omiso). El libro es bastante voluminoso y pesado y encima huele raro por los materiales usados. Puedo entender que le parezca una cosa extraña y que incluso le de miedo.

Pero mami siempre gana.

La última vez estuvo toqueteando el libro con los pies y hoy se lo volví a sacar. Estaba sentada en su sillita y se lo apoyé en la mesita. Yo me puse detrás de ella para que me sintiera cerca.

Le encantó.

Estuvo rastreando las páginas con los deditos, explorando las diferentes texturas y soltando carcajadas mientras tanto.

Creo que el libro (es el segundo en una serie) sería ideal para una instancia como la ONCE por ejemplo.

La historia original fue publicada como libro ilustrado clásico (no táctil). Se titula ‘Ik voel een voet’, ‘siento un pie’. Y los autores son Maranke Rinck y Martijn van der Linden. Está producido a mano por Dreaming Fingers en la India y en Holanda por la editorial Lemniscaat. Una parte de la venta es donada a instancias para invidentes en la India.





Yone va al dentista

16 06 2009

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Yone se sentó por primera vez en la silla del dentista. Nos había acompañado en anteriores ocasiones (siempre vamos Jorge y yo juntos; dos veces al año) para que se acostumbrara al sitio. Pero esta vez le tocaba a él sentarse y abrir la boca.

Me tomé muy en serio el periodo de preparación. Hace mucho tiempo que tenemos un librito en casa que se titula ‘vamos al dentista’ muy anticuado, de los años setenta, pero aparentemente el tema es universal y de todas las épocas. Tommy y Bobby van al dentista. Se lo pasan en grande y al final les regalan un cochito de juguete. Fantástico.

Yone estaba superilusionado. Tenía muchas ganas de ir. Además era consciente de que sólo los niños grandes van al dentista. Durante el viaje de ida me preguntó si le darían un cochito. Le dije que no sabía; que no todos los dentistas regalaban cochitos y no todos eran como los del cuento…por si acaso…para que no se hiciera ilusiones.

Lo primero que hizo cuando nos tocó fue subirse a la silla. El dentista estaba asombrado. Le dejó tocar el botoncito para subir la silla y le dijo que hacía falta contar sus dientes y muelas. Contaron, miraron con el espejito y para terminar le cepilló un poquito con un cepillito eléctrico haciéndole cosquillas (primero en la mano para probar). A Yone le parecía todo una fiesta. Eligió un regalito de la cesta y preguntó cuándo íbamos de nuevo.

 

Otra misión cumplida.

 

En la foto aparece Yone jugando a dentista en nuestro jardín. Su vícitma es Dirk (estuvo en nuestra boda). Esto fue unas dos semanas antes de la visita al dentista.





Dácil se cepilla los dientes

10 06 2009

cepillar dientes

El otro día hablamos largo y tendido por teléfono con tía Luna. Tia Luna preguntó por Yone y por Dácil, claro. Puedo entender que estando tan lejos y apartada, la situación de Dácil, o más bien su condición, se vuelve un tanto abstracta, difícil de imaginar. Con las fotos y los videos en este blog intento salvar un poco la distancia y enseñar un entorno cotidiano. Pero el internet, por muy maravilloso que sea, sigue siendo un medio limitado.

Le conté a tía Luna que Dácil ha empezado a cepillarse los dientes. No me acuerdo bien de la frase exacta, pero quería explicar que para un bebé de (entonces) 14 meses que por sus limitadas facultades audiovisuales percibe su entorno de forma muy distinta que nosotros, los videntes y oyentes, sentir un cepillo de dientes en la boca debe de ser una experiencia surrealista. Como siempre hago, intento ponerme en su piel:

Entramos, en brazos de mami, en el cuarto de baño, un cuarto con una acústica extrañísima (eco) y una luz artificial (no hay ventana) que proviene tanto de arriba (focos en el techo) como de enfrente (tubo encima de espejo). Mami me suelta con una mano (pone pasta de dientes en el cepillo) y luego se sienta y me sienta a mí en su rodilla. ¿Qué hacemos aquí? Ahí viene la respuesta en forma de una cosa dura que mami me mete en la boca que lleva un pringue que no sabe nada mal, todo hay que decirlo…Yo empiezo a chupar y lamer. Es lo que se suele hacer con cosas en la boca. Pero mami mueve el palo duro con unos pelos también duros y picudos en mi boca, arriba-abajo-izquierda-derecha…siento espuma, saliva, intento chupar, no puedo porque el cepillo no se está quieto…será mejor que me eche a llorar. Tengo ganas de acabar y acostarme…

Repetimos este ritual todas las noches y no tardó mucho tiempo en cogerle la gracia al asunto. Ahora se ríe porque el cepillo le hace cosquillas y le encanta la espuma de la pasta.

Tía Luna preguntó si Dácil se cepillaba los dientes sola. Yo, media indignada, dije que claro que no. Sólo conseguir cepillarle los dientes ya me parecía un logro impresionante. Pues tía Luna: ¡Dácil ya coge el cepillo sola!